domingo, 3 de febrero de 2008

Al azar.

Cuando tengo que abrir una puerta y tengo dos llaves casi iguales, pienso: si la primera que pruebo abre, entonces llamo (o hago aquello que está pendiente). O si estoy esperando a dos personas que vienen por separado, pienso: si llega primero fulanito vamos a tal lado, si llega fulanita entonces vamos a tal otro.
Alguien me comentó una vez que durante un final decidió, estando resfriado, entregar el examen una vez que el agua de su nariz formara una gota y cayera a la hoja. Quedando afuera la posibilidad de revisar, rehacer o tomarse más tiempo para responder. No fue fortuito, sabía que llegaría ese momento, lo que no sabía era cuánto tardaría en caer. Ese era el tiempo para completar el examen.
Hacer participar al azar tan activamente de nuestras decisiones me hace sentir más liviana y a la vez conectada con una especie de fuerza superior, atemporal e inabarcable que influye en el destino de cada uno de nosotros.
Si deja de llover posteo esto, sino lo borro.

4 comentarios:

Johnnie dijo...

Excelente. Seguro te salió de suerte.

Clara Oscura dijo...

Es buenísimo. También suelo incorporar el azar a mi vida. (claro que en desiciones poco trascendentales)
Debería animarme y probar con cosas más importantes, capaz q sale bien y todo.
Besos!

Dorian dijo...

Che, me encantó el post.
Lo que no me encanta tanto es la verificación de la palabra.
Saludos.

Maque Lagos dijo...

Gracias por sus comentarios! No sé si azar y suerte son lo mismo eh, ojo al piojoooo. Dorian, disculpe usted, pero no le entiendo lo que me dice. La única verificación que conozco es la técnica que le tengo que hacer al auto antes de que me multen!