sábado, 9 de agosto de 2008

Memoria de pez.

A veces me olvido de cosas tan difíciles de olvidar que me da miedo.
Y no me refiero a cosas difíciles de olvidar como podrían ser algunos recuerdos de la infancia que nos marcaron de por vida, o quizás esos recuerdos de la infancia que nos marcaron de por vida… sino de cosas más imposibles de olvidar por la cercanía espacio-temporal.
Por ejemplo, saco del horno una fuente, seguidamente hago otra cosa (en el mismo espacio y que no lleva más de 15 segundos) y en ese hacer otra cosa ya desconecté el chip asignado a “fuente recién sacada del horno”, entonces la agarro sin repasador de por medio y claro, me calcino las manos durante las milésimas de segundos que tarda en llegar la información a reemplazar la que estaba seteada: fuente por fuente caliente, soltar!! La suelto rápido, se cae todo al piso, doy ese saltito instantáneo hacia atrás como sacando cola que damos cuando se nos cae algo salpicante, miro el enchastre sin dar crédito, me laten los dedos, abro con los codos la canilla y mientras dejo correr el agua fría sobre mis yemas para calmar el ardor, niego con la cabeza preguntándome cómo puedo ser tan gila?

3 comentarios:

Los amigos del duende dijo...

Jejejeje ... esas son cosas que pasan... el que hace cosas les pasan esas cosas al que no hace nada... no le pasa nada...

es cuestion de prestarle atencion a las cosas...

pero cuanod esas cosas pasan uno se siente el mas BOLUDO DEL PLANETA TIERRA.... MAS QUE MARLEY

Johnnie dijo...

Es porque sacar la fuente del horno te resulta intrascendente. No es un hecho significativo para tu subconscente, o más aún, tal vez algo que prefiera olvidar.

Se vé que tu subconsciente sabe cómo cocinás.

TRIXY dijo...

jajajaja una amiga chilena le llama "memoria de pollo". Y si, pasa, pero es un tema de que andás pensando mil cosas a la vez. Pisciana??

Yo si.. y así me va!
Beso!

T.