domingo, 14 de marzo de 2010

Piquete, batucada y piñas.

Ok, parece que van a hacer una autopista por toda la costa y había una especie de asamblea vecinal para oponerse y yo fui.
Nunca estuve de acuerdo con los cortes de calle, la imposición de la voluntad de unos por sobre la de otros sin que medie ninguna instancia democrática me parece siempre injusta y criticable. Pero también es cierto que cuando los representantes no representan a quienes los votaron, no parecen quedar otros caminos. En fin… se cortó Libertador por un lapso de 25 min. estimo.
La hilera de autos llegaba hasta el río, bocinazos y frenadas, los automovilistas estaban impacientes y contrariados, no es para menos, el grupo de manifestantes avanzaba con una batucada, repartiendo volantes y juntando firmas un domingo a la hora que todos los que fueron a pasar el día al río, se vuelven a sus casas para ir preparándose para el lunes… Irritante. En un momento, uno de una camioneta saca la cabeza por la ventanilla con los ojos inyectados en sangre y le grita a uno de los panfleteros: Qué me puteás?! Acto seguido se baja de la camioneta y repite, por si no lo había oído, qué me puteás?! Y el manifestante le propina un cross de derecha que lo tira al suelo, la nuca del tipo rebotó en el asfalto y yo pensé que se quedaba seco ahí mismo, inmediatamente se acercó uno a patearlo, siempre que hay uno en el suelo viene uno a patearlo… se bajó la esposa del de la camioneta con el bebé en brazos, lágrimas en los ojos gritando dejálo! No hizo nada! Intervinieron más personas para separarlos y el incidente no pasó a mayores, aunque una vieja no paraba de gritarle: sos un hijo de puta, le tiraste el auto encima! Sos un hijo de puta! Cuando lograron calmarlo, el tipo con su esposa y su bebé se subieron al auto y se fueron. Pero por las dudas, dos viejas mandaron a un rasta en bici a que le tome la patente, al grito de cuidate! Andá a buscarlo y tomá la patente! Pero cuidate!

En fin, qué bueno sería que a la hora de votar pusiéramos la misma pasión que ponemos para congregarnos, tocar el tambor o la cacerola, hacer los carteles y cortar la calle.

5 comentarios:

lucesazul dijo...

Somos un país de viejas de mierda, conceptualmente, claro.

Juan Santiago Lagos dijo...

Hay que respetar las leyes. Nada más. Pero para eso hace falta una sociedad educada y respetuosa, no la basura genética que somos los argentinos.

Directora de Orquesta dijo...

ah, una bella postal de la clase media cacerolera de zona norte, con toda la intolerancia a flor de piel: "no me hagas el camino costero, pero eso sí, no me cortes el tráfico que tengo que pasar por La Norma a comprar mediaslunas de grasa"

Maque Lagos dijo...

lucesazul: doy fe que no todas son viejas de mierda, y cuando pegás una copada, es copada por mil!

Juan: es cierto, pero no te vayas otra vez!

D.O: veía en sus caras la adrenalina a medida que avanzaban cortando la calle, como si se tratara de una gesta heróica... te digo hay algo tanto en los piqueteros que reclaman planes trabajar como en los del campo que no querían las retenciones, sea la clase social que sea, parece que esa sensación de poder que da avasallar la libertad del otro es muy estimulante...

mer dijo...

...todo para seguir siempre en el mismo lugar. Sin evolucionar.