martes, 25 de noviembre de 2008

Correr al corredor.

Porque resulta que en el pasillo que hay al costado de los tres peaches, y no quiero significar duraznos sino tres propiedades horizontales una detrás de otra, corre el viento (intuyo que de ahí es que se le llama corredor?) y el viento trae consigo el aroma de los tilos y los jazmines que por éstos días están en todo su esplendor, como diciendo miren giles, huelan y cállense. Por eso, después del calorón del día, cuando va cayendo la tarde y remolonea hasta volverse noche, no hay nada como sentarse a sentir el viento dulce cargado de tilo con los pies descalzos sobre las baldosas húmedas del patio recién baldeado.

Y corro a ese corredor cuando me indigno por ejemplo con:
mamá mamá mamá Luchetti!
Y después con vino argentino con la música de pizza conmigo!
Y después con que hay gente que se hace fan de esos comerciales en un grupo de facebook!

Seguiría escribiendo pero necesito correr al corredor!


*el corredor de los tilos queda en la casa de vicky.

3 comentarios:

puta dijo...

te quiero tanto!

Directora de Orquesta dijo...

Amo las tipas y los tilos en noviembre.
Aunque tengo que reconocer que cuando camino debajo las tipas entro en pánico todo el tiempo: "Eso que cayó, es caca de pájaro o aguita del árbol???"
besos enormes!

Anónimo dijo...

Me encanto! En la casa dónde nací, había un romero, uuuy esas tardes después que mamá regaba las plantas, el romero empezaba hacer lo suyo...